Consejos cuantificables pueden ser “vender 20 productos diarios”

Consejos para establecer metas realistasLos objetivos que te propongas deben dividirse en metas de a corto, mediano y largo plazo. Si consideras que tus planes a largo plazo deben llevarse a cabo en unos tres o cinco años, entonces tus planes de corto y mediano plazo pueden ser mensuales y anuales. De este modo, alcanzar tus sueños será más sencillo y podrás, al mismo tiempo, tener siempre presente hacia dónde te diriges.- Diseña metas específicas y muy bien definidas; de lo contrario, será más difícil que logres mantenerte enfocado y  que te dediques realmente a lo que deseas lograr. Por ejemplo, plantearte como meta hacer un trabajo de investigación no es tan efectivo como proponerte realizar y terminar tu trabajo de investigación en 6 meses.- Procura siempre que tus metas sean cuantificables porque es importante ser capaz de medir y evaluar el éxito de los resultados que obtengas. Para esto, es necesario definir los recursos con los que cuentas, cuánto tiempo vas a necesitar y cuándo y cómo vas a llevar a cabo todo lo necesario para lograr tu objetivo. Ejemplos de metas cuantificables pueden ser “vender 20 productos diarios” o “conseguir 50 clientes nuevos al mes”.- Tus metas de estar enmarcadas dentro de un período de tiempo razonable. Cuando establecemos un tiempo límite para alcanzar los que nos proponemos, nuestra mente se organiza y puede estar mejor orientada también.Establecer objetivos realistas, específicos y bien definidos no solo permitirá  organizar nuestras labores de manera  eficiente, sino que además nos permitirán obtener pequeños logros que se convertirán en el motor que nos impulsará a diario para continuar nuestro camino hacia el éxito. Incluso si los planes no salen como lo estipulado, una planificación concreta nos dará la posibilidad de evaluar y corregir nuestros errores o carencias. ¿Por qué me quiero hacer rico o ser aquello que yo llamo “exitoso”? Una de las preguntas que debemos respondernos a nosotros mismos es: ¿por qué me quiero hacer rico o ser aquello que yo llamo exitoso? ¿Para tener grandes cantidades de dinero o para poder vivir de aquello que nos apasiona y cumplir nuestros sueños? Todos buscamos ejercer aquello que nos apasiona, eso que realmente amamos hacer y que nos motiva. El problema es que muchas veces creemos que entre el trabajo y el ritmo de la vida cotidiana, no nos queda tiempo para emprender nuestros propios proyectos, especialmente cuando estamos sujetos a un sueldo para poder sobrevivir. Como no contamos con libertad financiera, la cantidad de tiempo que podemos dedicarle a nuestro proyecto se reduce considerablemente, y este es el obstáculo más grande que se nos puede presentar, simplemente porque no sabemos que es posible empezar desde el mismo momento en que nos propongamos hacerlo.Aunque no lo creas, es posible comenzar un emprendimiento sin tener que renunciar a tu trabajo. La clave está en tener paciencia, dar pequeños pasos y ser consistentes. A menos que tengas una posición económica lo suficientemente buena como para poder vivir sin trabajar al menos durante un año, entonces no es recomendable que dejes tu empleo de buenas a primeras, sobre todo porque tu estado financiero podría terminar siendo una carga de estrés muy grande.Al menos al comienzo, procura que tu labores en el trabajo y las actividades de tu proyecto compaginen. Si es muy forzado hacerlo, visualiza tu trabajo como una oportunidad para ahorrar y construir un colchón económico que, más adelante, te dé la libertad de perseguir tus sueños cómodamente. Recuerda siempre que aun cuando en este momento las condiciones no estén dadas para hacer aquello que deseas, ello no quiere decir que no lo puedas hacer en cualquier otro momento.La clave para tener éxito, en cualquiera de los objetivos que nos propongamos, es tener paciencia. Vivimos en un mundo en donde no hay tiempo para esperar, todo debe ser rápido e inmediato. Hemos perdido la buena costumbre de darle tiempo a las cosas, y en cambio somos impacientes y nos desesperamos cuando no vemos resultados al momento. La falta de paciencia nos conduce a un estado de frustración que muchas veces nos lleva a abandonar nuestros proyectos. Mi consejo es: no te rindas, sigue adelante y no dejes de intentarlo. Aunque tus pasos sean pequeños, sigue dandolos, no te detengas. Cualquier cosa que puedas hacer que te acerque a lograr tus objetivos, será provechoso ahora o más adelante. Un buen comienzo es idear un plan que se ajuste a tus posibilidades y que te permita mantenerte motivado. Por ejemplo, si en este momento no sientes preparado para emprender, entonces tu punto de partida debe ser instruirte: lee libros sobre el tema que te interesa, investiga cómo puedes ganarte la vida haciendo aquello que te apasiona, habla con personas que hayan incursionado en el área en la que quieres desarrollarte, haz un curso, empieza a practicar eso que te gusta hacer como si se tratara de un pasa tiempo, etc. Lo importante es evitar que no estar listo para hacer lo que desees sea motivo de desánimo. Mantente enfocado para que poco a poco puedas sumergirte en el mundo de aquello que te interesa; de este modo, la experiencia te llevará a la experticia y desde ahí te aseguro que grandiosas oportunidades irán surgiendo.